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Pacientes
¿Qué es la Hemodiálisis?

La hemodiálisis es un procedimiento por el cual la sangre del paciente es pasada por un filtro denominado dializador para poder eliminar de ella las sustancias que se acumulan por la falta de función de los riñones. Además el tratamiento equilibra el medio interno (sodio, potasio, magnesio, etc), elimina el exceso de agua y corrige el déficit de bicarbonato que la enfermedad produce.

¿Cómo se lleva a cabo el procedimiento?
Par poder efectuar el tratamiento necesitamos lo que se denomina circuito extracorpóreo que permita obtener la sangre del paciente a través de un “acceso vascular”, hacer que esta pase por el dializador y retorne purificada. Todo el proceso es controlado por una máquina que es programada para que sea efectivo y seguro.

¿Qué es un acceso vascular?
Denominamos acceso vascular al elemento que nos permite obtener la sangre para la circulación extracorpórea. Para que el tratamiento sea efectivo se necesitan flujos de sangre elevados en el orden de 300 a 500 ml/min, que no es posible obtenerlos a través de la utilización de una vena común. Si bien estos flujos pueden lograrse utilizando una arteria, su uso en forma reiterada no es posible debido a que se daña y el territorio que ésta irriga puede verse comprometido. Por esto se han diseñado distintas alternativas como las fístulas, las prótesis vasculares y los catéteres.

¿Qué es una fístula?
El acceso vascular ideal es la denominada fístula arteriovenosa que consiste en la unión de una vena con una arteria mediante un procedimiento quirúrgico. Al unirse ambas, la vena recibe la presión y el flujo de la arteria aumentando su tamaño y haciendo más más gruesas sus paredes. Este proceso que denominamos “maduración” de la vena requiere entre 1 y 3 meses para completarse y entonces poder ser utilizada para el tratamiento. Por lo tanto es importante que su confección sea planificada con la suficiente anticipación al momento en que el paciente debe comenzar con hemodiálisis. Una vez “madura” se la punza con dos agujas una para obtener la sangre y otra para devolverla y así poder llevar a cabo el procedimiento. Por ello la vena a utilizar para su confección debe ser accesible a la punción, y debe tener una determinada longitud para poder colocar las agujas con la separación suficiente para que el tratamiento sea efectivo. Por lo general se utilizan las venas del antebrazo o del brazo que son las mismas que se usan para las extracciones de sangre para laboratorio.

¿Qué es una prótesis vascular?
Existen personas que por las características de sus venas tienen dificultad para la confección de una fístula y en ellas se puede utilizar una vena de material sintético que denominamos prótesis, que se coloca mediante un procedimiento quirúrgico por debajo de la piel uniendo un extremo a una arteria y el otro a una vena, suplantando a la fístula. Este acceso también requiere entre 3 y 4 semanas de “maduración” para poder ser utilizado. Tiene la desventaja de ser un material no biológico por lo que suele tener más inconvenientes que las fístulas y por lo cual se utiliza solo cuando no existe la posibilidad de confeccionar una fístula. Ambas opciones deben ser planificadas con la suficiente anticipación para que se encuentren en condiciones de uso cuando llega el momento de iniciar el tratamiento.

¿Qué es un catéter?
Por distintas circunstancias existen pacientes que requieren hemodiálisis en forma urgente y no pueden esperar a la “maduración” de un acceso. En ellos se utiliza un tipo de dispositivo denominado catéter que se coloca en las venas del cuello (yugulares o subclavias) o de la ingle (femorales) que consta de un segmento interno que se introduce en la vena con una longitud suficiente como para llegar a la vena cava superior o la aurícula derecha donde se puede obtener un flujo adecuado para el tratamiento, y un segmento externo que tiene los conectores para el sistema de circulación extracorpórea. Existen distintos diseños pero todos ellos constan de 2 compartimentos internos que permiten a través de uno obtener la sangre y del otro retornarla al organismo. Los catéteres deben ser utilizados cuando ninguno de los otros accesos es posible, generalmente por la urgencia de iniciar diálisis y debe ser utilizado durante el menor tiempo posible hasta que se logre la confección de una fístula o una prótesis. Son de gran utilidad para resolver situaciones de urgencia pero presentan muchos inconvenientes en su uso a largo plazo fundamentalmente infecciones.

¿Cómo se lleva a cabo el procedimiento de hemodiálisis?
El tratamiento es ambulatorio, el paciente concurre al centro de diálisis en la mayoría de los casos 3 veces por semana, realiza el tratamiento que por lo general dura 4 horas y retorna a su domicilio. Las unidades de diálisis cuentan con el equipamiento necesario para efectuar el procedimiento siendo el paciente atendido por un equipo asistencial compuesto por médicos, enfermeros, nutricionista, asistente social, psicólogo, etc. que le brindan la atención y contención necesaria para su enfermedad.

¿Qué sucede durante el tratamiento?
Cuando el paciente llega se sienta en un sillón y es conectado a la máquina de diálisis utilizando el acceso vascular. Durante el tratamiento los pacientes leen, miran la televisión, conversan, y en algunas unidades se realizan otras actividades como pintura, teatro leído, narración, juegos, etc. Por lo general el tratamiento es bien tolerado siendo las complicaciones que pueden surgir con más frecuencia la disminución de la presión (hipotensión arterial) y más raramente la presencia de calambres o dolores de cabeza.

¿Es un tratamiento para toda la vida?
Existen básicamente dos causas por las cuales un paciente puede necesitar diálisis, la insuficiencia renal aguda o la insuficiencia renal crónica. El primero es una condición que se produce en forma brusca deteriorando rápidamente la función de los riñones generalmente por una circunstancia que la desencadena y que es potencialmente reversible. En este caso puede esperarse una recuperación de la función de los riñones que permita suspender el tratamiento, condición que no se produce en todos los casos pudiendo el enfermo adquirir la condición de crónico. La insuficiencia renal crónica por el contrario es una enfermedad producida por muchas causas que se instala en forma progresiva y que va deteriorando la función de los riñones hasta que se hace necesario el tratamiento dialítico. Esta situación es irreversible y requiere de un tratamiento que puede ser la hemodiálisis la diálisis peritoneal o el trasplante renal. Una vez que los riñones pierden toda su función no la recuperan más por lo que cualquiera sea el tratamiento es de por vida. Ninguno de las 3 posibilidades es excluyente y se puede comenzar con diálisis peritoneal, luego trasplantarse o hacer hemodiálisis inicialmente, siempre que no haya una contraindicación médica para alguna de ellas.

¿Cómo afecta el tratamiento el desarrollo de las actividades?
Uno de los objetivos del tratamiento es que el paciente mantenga o recupere sus actividades habituales en función de su edad y condición general. El hecho de efectuar hemodiálisis no implica tener que dejar las actividades laborales, educativas, sociales o incluso deportivas que realizaba antes de comenzar con el tratamiento. La única limitación inevitable es la necesidad de concurrir al centro de diálisis. Tampoco es un impedimento para viajar siempre que el lugar de destino cuente con un centro de diálisis dónde hacer el tratamiento en forma transitoria.

GRUPO DE TRABAJO DE HEMODIÁLISIS

 


     

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